Los que aprendieron en su día latín en el colegio o en el instituto, o los bienaventurados que profundizaron en la universidad, posiblemente recuerden la formación de algunos verbos. Recordarán la distinción entre tema de presente y de perfecto y algunos morfemas temporales como el ‑ba‑ para imperfecto, conservado en la 1.ª conjugación española (amabat > «amaba»), pero contraído en las restantes (scribebat > «escribía»; pero italiano scriveva), y sobre todo, que es el que nos interesa, el ‑ĕra‑ del pluscuamperfecto: amavĕrat ‘había amado’, que se ha convertido en el actual pretérito imperfecto de subjuntivo, «amara».
Cambios del latín al español
Aquí vemos una discordancia bien marcada entre una forma y la otra: en latín tenemos una forma sintética amavĕrat (es decir, todo se forma mediante un mismo lexema con la adición de distintos morfemas), mientras que en español hay una forma analítica «había amado» (se expresa lo mismo, pero mediante una perífrasis en este caso).
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En las lenguas romances en general se tiende a la eliminación de formas sintéticas originarias del latín y se sustituyen por formas analíticas. Esto causó ya en el latín tardío-vulgar un desplazamiento de algunos tiempos verbales: si amavĕrat fue sustituido por una perífrasis del tipo «había amado», la antigua forma queda sin función, por lo que, al menos en español, se reutilizó para formar el pretérito imperfecto de subjuntivo, que recordemos que, en este caso, sería «amara» (o «amase», aunque esto es harina de otro costal).
De pluscuamperfecto de indicativo a imperfecto de subjuntivo
Llegados a este punto, alguno podría preguntarse cómo es exactamente que «amara» provenga de amavĕrat. Para explicarlo, recordemos lo que ya se esbozó al hablar del pretérito perfecto de indicativo: en los temas de perfecto acabados en ‑v, como es el caso (la descomposición escolar del verbo sería amav‑ĕra‑t), la sílaba en la que se encuentra esta v tiende a sincoparse, por lo que ya en el latín vulgar tendríamos una forma amavĕrat > amarat, fácilmente identificable con la forma española «amara».
Resumiendo: en español tenemos un pluscuamperfecto de indicativo «había amado» y un pretérito imperfecto de subjuntivo «amara», procedente este del pluscuamperfecto latino.
Y por fin vamos con el meollo de la cuestión: ¿cuáles son los restos del antiguo pluscuamperfecto latino en el español de hoy en día?
Uso actual del imperfecto de subjuntivo como pluscuamperfecto de indicativo
Se usa especialmente en el lenguaje periodístico hablado, pero también podemos encontrarlo en la literatura; es frecuente que se emplee en oraciones de relativo sin antecedente expreso, como en el siguiente ejemplo de Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez:
Cuando me quedé solo, a mis treinta y dos años, me mudé a la que fuera la alcoba de mis padres, abrí una puerta de paso hacia la biblioteca y empecé a subastar cuanto me iba sobrando para vivir.
Como puede comprobarse, ese «fuera» (pretérito imperfecto de subjuntivo) podría sustituirse perfectamente por «había sido» (pretérito pluscuamperfecto de indicativo), constituyendo así una reminiscencia de su antiguo uso en latín.
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Y el caso del gallego y del portugués
La morfología correspondiente al antiguo pluscuamperfecto de indicativo latino desapareció de las lenguas romances (al menos las mayoritarias, por lo que yo sé): solo sobrevivió en las lenguas iberorromances, o sea, el español y el otrora gallegoportugués. (Aclaración: el catalán, aunque geográficamente pertenece a la península ibérica, genéticamente no es una lengua iberorromance, sino occitanorromance).
Como ya hemos visto a lo largo del artículo, este tiempo se desplazó para crear un nuevo imperfecto de subjuntivo en español (y el antiguo imperfecto de subjuntivo latino pasó a su vez a crear el futuro de subjuntivo español).
Sin embargo, tanto el gallego como el portugués conservan hasta hoy el antiguo pluscuamperfecto de indicativo latino con su significado temporal-modal intacto. Así, tenemos que amara, amaras, etc., en estas dos lenguas son el equivalente al español «había amado», etc.
Esto no quita para que también exista la versión composta similar a la del español, del tipo tinha/havia amado, más propia del habla oral, mientras que esta versión simples, amara, es más propia del registro escrito.
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