En este artículo vamos a ver las características más llamativas —desde la perspectiva del siglo XXI— del español medieval. Por supuesto, el periodo del que vamos a tratar abarca unos cinco siglos, en los que además la lengua iba cambiando bastante rápido, por lo que este minicurso es algo de compromiso.
Grupo consonántico: definición y ejemplos
Un grupo consonántico es una secuencia de dos o más consonantes. De forma estricta, solo han de considerarse grupos consonánticos las secuencias que ocurren en inicio («pla‑za») de sílaba o en final («bí‑ceps»), pero no entre dos sílabas («ac‑to»).
Antes de seguir, echa un vistazo a este fragmento sobre la estructura silábica del español:
Fonética suprasegmental: la sílaba
Cada lengua admite determinados grupos consonánticos y rechaza otros, según sus reglas fonotácticas. El inglés o el polaco admiten gran cantidad y variedad de grupos consonánticos, mientras que el español es bastante más limitado; por su parte, las lenguas polinesias no admiten ningún grupo consonántico.
Incluso dentro de las variedades del español puede haber diferente tratamiento de grupos consonánticos, como en tl:
Aunque el griego moderno y el español suenan bastante parecido en general, hay algunas diferencias importantes en sus grupos consonánticos:
En la evolución del latín al español se simplificaron muchos grupos consonánticos, muchos de los cuales fueron posteriormente restituidos y por eso en Quevedo riman «Egi(p)to» con «delito» o «infinito».
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Contenidos sobre grupos consonánticos
Estos son los contenidos publicados hasta ahora en los que se trata o se menciona el tema en cuestión.
Etimología y evolución de los doce meses del año
Al principio los romanos tenían diez meses: cuatro dedicados a divinidades concretas y seis que, simplemente, mencionaban su orden. El rey Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, introdujo los otros dos meses.
¡Hay más etimologías! Aquí unas cuantas:
Simplificación y restitución de grupos consonánticos
En el famoso soneto de Quevedo, «Egi(p)to» tiene rima en consonante con «infinito» y «delito». Es precisamente un fantástico ejemplo de lo que vamos a estudiar en este artículo: la simplificación y restitución de los grupos consonánticos latinos en la historia del español.
¿Por qué a los lingüistas nos gustan las faltas de ortografía?
Responderemos a una pregunta quizá chocante: ¿cuál es la utilidad de las faltas de ortografía? ¿Por qué a los lingüistas nos gustan estos errores? Las faltas de ortografía dan mucho más de sí que simplemente decir que algo está mal de acuerdo a unas normas artificiales que podrían ser más eficientes.
¿Por qué recoge el diccionario de la RAE «setiembre» y «otubre»?
Aunque pueda parecernos raro, hay razones por las que el diccionario de la RAE recoge «setiembre» y «otubre». Antes de indignarnos por semejante supuesto atropello contra la lengua, veámoslo desde el punto de vista de la gramática histórica…


