Cada vez que la RAE hace una reforma, sube —como se suele decir— el pan. Recientemente ha hecho una reforma, a la que yo más bien llamaría revisión, con la que publicó un manual de 800 páginas, algo sin duda exagerado. Entre las novedades, como siempre, hay de todo: mejoras, empeoramientos y cambios irrelevantes (como, recordemos, el pretendido cambio del nombre de la letra y -i griega- por ye).
Las reacciones de la gente son, a menudo, igualmente variadas, aunque la más extendida es la catastrofista, según la cual el idioma está abocado a la autodestrucción. Yo mismo, a menudo, tiendo a ser conservador. Sin embargo, me llama poderosamente la atención cuánto se escandalizan los hispanohablantes ante la propuesta de la RAE de eliminar —o, al menos, de recomendar no poner— la tilde del adverbio “solo”.
Y aunque la RAE, compuesta como está por seres humanos, tiene a veces facilidad para meter la pata, me parece, sin embargo, que en esta ocasión acierta con esta propuesta —no así tanto con otras tildes, como hace notar elegantísimamente Javier Marías—.
Empezaré mi razonamiento desde el principio.
- Recordemos que, según las normas básicas de acentuación, las palabras llanas acabadas en vocal no llevan tilde: tal es el caso del adverbio “solo”¹.
- Por supuesto, el castellano emplea con razonable precisión las tildes diacríticas, que sirven para diferenciar entre palabras semejantes, una de ellas normalmente átona y la otra tónica, como ocurre, por ejemplo, entre el “mi” posesivo (átono: “mi casa”) y el “mí” pronombre (tónico: “dámelo a mí”). Pero a mi oído, y seguro que al de cualquier otro, son igualmente tónicos el adverbio (lo que se pretende que sea “sólo”) y el adjetivo (“solo”, con su correspondiente femenino “sola”).
- En este punto se suele aducir el hecho, bastante cuestionable, de que, si no se pone tilde en el adverbio, se corre riesgo de caer en anfibología, y se presentan rebuscadísimos —y, a menudo, ridiculísimos— ejemplos para respaldarlo. Yo, sin embargo, he de decir que, en la lengua hablada, no tenemos signos gráficos como la tilde, sino que es el acento de voz —si se me permite la ruda expresión— el único que puede solucionar este tipo de ambigüedades; cabe asimismo recordar que la lengua escrita está al servicio de la hablada, y es deber de aquélla adecuarse a ésta para reflejarla lo más fielmente posible, dentro de sus obvias limitaciones. Así, pues, creo que, hasta la fecha, no ha ocurrido ninguna desgracia cuando un parroquiano descuidado ha pedido “un café solo”, y a buen seguro que nunca se ha dado el caso en el que el buen camarero, confuso, haya expulsado al acompañante para satisfacer a su cliente, por haber entendido que quería “un café sin compañía”; ojo, que, por cierto, ese “solo” es en ambos casos adjetivo, por lo que nunca llevaría tilde.
- Por otra parte, la diferencia semántica entre adverbio y adjetivo suele ser tan nimia que, quienes se empeñan en continuar escribiendo el adverbio con tilde, ya sea por cuestión de costumbre, estilo o elitismo, a menudo se ven forzados a emplear los conocidos trucos, como probar a cambiar el referente a femenino y comprobar si el “solo” cambia a “sola”, o a pasarlo a plural a ver si hay que cambiar a “solos”: “quiero un café solo > quiero una leche sola | quiero unos cafés solos”.
- Si, aun así, alguien estima que la anfibología en que podría incurrir por no aclarar que se está usando el adjetivo o el adverbio es imperdonable, merece la pena que se le recuerde que el español es una lengua dúctil, con un orden de palabras flexible que permite, mediante la posición de la palabra, concretar de forma más precisa a qué otra palabra está modificando. Así, y tomando el cuestionable ejemplo de Javier Marías —cuyo artículo, insisto, es, por lo demás, excelente—, se puede diferenciar mediante la posición del “solo”: “solo estaré mañana” significa que “mañana será el único día que esté”; “mañana estaré solo” significa que “mañana estaré sin compañía”. Mismas palabras, mismas tildes, distinto orden, distinto significado.
- Pero si alguien llegara a ser tan brillante como para inventar un ejemplo en el que, con todo lo expuesto hasta ahora, siguiera habiendo una anfibología peligrosa, es tan fácil como el uso de los maravillosos sinónimos. Recordemos que el adverbio “solo” es el acortamiento de “solamente”, igualmente intercambiable por “únicamente” u otras palabras. Retomemos el ejemplo de Javier Marías, con su mismo orden de palabras: “estaré solamente mañana”, es decir, “mañana será el único día que esté”, sin lugar a dudas. Fin del problema.
¹ En este punto, podría censurárseme, por inconsistente, que decida eliminar la tilde del adverbio “solo”, pero mantenga las tildes de los pronombres “éste”, “ése” y “aquél”, frente a los correspondientes adjetivos. Por supuesto, como siempre, es una cuestión de preferencia personal, pero, aparte de que los pronombres se muestran “más tónicos” que los adjetivos, sí que, a mi parecer, existe un riesgo mayor respecto a la disputa “solo/sólo” no tanto de anfibología, sino de falta de claridad.
“En defensa de la eliminación de la tilde del adverbio ‘solo’“, de delcastellano.com









Pues realmente deberías ser censurado
A ver, si yo digo: “Tomaré un café solo” y no lo acentúo, qué quiero decir? que me voy a tomar el café sin compañía o que me voy a tomar el café sin añadirle nada más?
Desde luego lo que lleva es a obtener más confusión. Y teniendo un lenguaje tan rico como el que tenemos… la RAE se empeña en destrozarlo cada vez más. Otro ejemplo sería lo de cambiar “quorum” por “cuorum”… eso ya no tiene nombre!! Señores de la RAE, cójanse unas vacaciones, unas largas.
Dani, en ambos casos ese “solo” es adjetivo. La confusión es si es atributo del café o complemento predicativo del sujeto “(yo)”. Pero, insisto, en ambos casos es adjetivo y por tanto nunca ha de tildarse.
El ejemplo del que habláis tiene otro significado adverbial: “me tomaré un café, solamente”. Aunque como yo he hecho, sería conveniente escribir la coma o ponerlo antes (“me tomaré solo un café.”)
Pero en caso de ponerlo delante surge la duda de si estás solo o si solamente te vas a tomar eso. Y aquí si es útil la tilde.
“me tomaré solo un café”
“me tomaré sólo un café”
Creo que la solución que propones de ordenar la frase para que no haya confusión (“solo me tomaré un café” para solamente) va en detrimento de la riqueza sintáctica del castellano (y por lo tanto del lenguaje poético) y la de sustituirlo por otro sinónimo no es muy práctica ya que el lenguaje oral no va en esa línea sino en la de acortar el mensaje (economía).
Yo soy partidario de dar libertad para escribirlo como se quiera, pero habrá que adaptarse…
Por otra parte, me encanta tu blog (que acabo de descubrir hoy buscando información sobre el participio de presente). Felicidades.
El ejemplo que da el Diccionario panhispánico de dudas sirve como ejemplo ingenioso de posible ambigüedad: Estaré solo un mes/Estaré sólo un mes. El caso es que en el panhispánico todavía se recomienda que en este caso se utilice obligatoriamente la tilde en el uso adverbial.
Creo que lo que Dani quiere decir es si no es ambigua la frase “Solo camino” pudiendo significar “Solamente camino” (“Sólo camino”) o “Estoy solo al caminar” (“Solo camino”). En la lengua hablada, no habría ambiguedad pues diríamos “Camino solo”, en el primer caso, y “Sólo camino”, en el segundo, pudiendo omitirse con razón la tilde en ambos casos. Empero, debe ponerse la tilde en casos donde se presentarían dudas; por ejemplo, si yo escribo una obra literaria y escribo “Solo camino” (donde habría un hipérbaton) o “Sólo camino”.
Personalmente, opto siempre por colocar tilde en el adverbio “sólo” que significa “solamente”, pero verla omitida no debería ser una razón para excandalizarse -demasiado-, como bien explica Marcos.
No creo que sea demasiado trabajo poner una tilde ni entender que «sólo» es ‘solamente’ y «solo» es ‘sin compañía’. Como se ve, no hay necesidad de preocuparse de adverbios y de adjetivos ni de anfibologías.
Javier, ante todo, buen trabajo. Pero por qué insistes (como muchos) en usar sinónimos, alterar el orden… no es más fácil poner la tilde y seguir con lo que ya hemos aprendido y preocuparnos por cosas mas graves como los “usuarios” de la lengua?. En este blog hay pequeñas confuciones entre adverbios y adjetivos. Creo que eso requiere más esfuerzo que gastar hojas y hojas demostrando la inutilidad de una “rayita” que a nadie molesta. Bueno, termino con dudas sobre la peligrosa aseveración: “lengua escrita está al servicio de la hablada”. Gracias.
A mí me escandalizan los que se “excandalizan” o sufren “confuciones”. Por otro lado, lo que no me gusta de la reforma es que permite escribir una palabra, el adverbio solo, con o sin tilde según las circunstancias. Creo que la tendencia debe ser que cada palabra se escriba de una sola manera.
Solución: obligar -por escrito y oralmente- a usar los adjetivos antes o después de los sustantivos a los que califica y los adverbios…
O solución extrema: exterminar cualquier otro significado de la palabra “solo” que no sea “sin compañía de otras personas”; dejando que “solo” sólo pueda significar eso, y que “sólo” sea el adverbio sinónimo de “de la única manera”.
Javier, ¿qué expreso si digo?: “sufriendo solo por tu amor” o “Solo llegué, solo me voy”. Sin el uso de tilde en el adverbio no tienes idea de lo que quiero decir. Está claro que eliminarlo es una tontería que nadie medianamente educado hará… afortunadamente y a pesar de tu pobre apología de las tonterías de la RAE.