Si algo nos dejaron los romanos aquí en España —sin contar leyes, costumbres, sociedad y bastantes cosas más—, eso es el latín, que evolucionó hasta nuestra maravillosa lengua: el español o castellano, una lengua flexibilísima, rica y razonablemente sistemática, simple y lógica.
Paradójicamente, esta enorme riqueza choca con su simpleza cuando nos metemos en el tema de los verbos, ya que, aunque logramos eliminar cinco declinaciones de a doce casos cada una, el paradigma verbal latino sigue conservándose igual de complicado en castellano. Cualquier extranjero que empieza a aprender español —por citar un ejemplo claro, los ingleses— se choca contra este inconveniente.
Esto nos permite, por lo general, hablar de forma muy clara cuando el orden o la cronología es importante en el discurso. “Estaba yo duchándome cuando, de repente, sonó el timbre” es una frase impensable en muchos otros idiomas como el árabe o el alemán.
Sin embargo, hay un tiempo verbal que ha caído en el olvido; cuando lo leemos, y más aún cuando lo oímos, creemos que ha sido un error, pero no. Hablo del futuro imperfecto del subjuntivo. Un breve repaso, para los más despistados:
Yo amare
Tú amares
Él amare
Nosotros amáremos
Vosotros amareis
Ellos amaren
A muchos seguro que, en principio, ni les suena. Si cito, por ejemplo, “adonde fueres, haz lo que vieres“, seguro que ya caen. El problema para este tiempo verbal ha sido la tendencia a la simplificación y la economía natural del lenguaje, ya que, por norma general, se puede expresar lo mismo con otros tiempos existentes y de uso más extendido.
Adonde fueres, haz lo que vieres.
Adonde vayas, haz lo que veas.
Sin embargo, el futuro imperfecto del subjuntivo denota un grado de incertidumbre e improbabilidad que solo él expresa. Veamos un ejemplo muy claro e ilustrativo de la Ley Orgánica del Código Penal de 1995 (artículo 485.1):
El que matare al rey [...] será castigado [...]
El uso del futuro imperfecto del subjuntivo aquí es totalmente correcto, ya que trata sobre la posibilidad remota, no forzosa, de que alguien mate al rey. Si fuera
El que mate al rey [...] será castigado [...]
se estaría dando por hecho que el rey va a ser asesinado tarde o temprano, cosa que no es cierta.
Por todo lo dicho, animo a todo el mundo a tener este tiempo en cuenta a la hora de expresarse. Aunque pueda sonar un poco pedante de forma oral, por escrito, usado correctamente, nos hará quedar por reyes de la pluma.
“El futuro imperfecto del subjuntivo, un tiempo olvidado”, de delcastellano.com





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