Origen de la eñe y una breve reflexión
Pensaba escribir un artículo sobre el origen de la letra ñ (eñe), tan característica de nuestra lengua. No obstante, en blogolengua tienen un muy buen artículo al respecto, así que resumiré brevemente:
La eñe representa el fonema nasal palatal sonoro, que no existía en latín. La pronunciación de los grupos latinos -ng- (ungula), -gn- (cognatus), -nn- (annus), -ni- (Hispania) evolucionó en las lenguas romances hasta llegar a sonidos nasales palatales, que durante la Edad Media se representaron en cada romance de diferentes maneras, alternándose y confundiéndose: -yn-, -ny-, -nig-, -ign-, -nj-, -in-, -n-, etc.
El francés y el italiano eligieron la forma -gn-, que podemos apreciarla en el nombre de sendos productos típicos: el champagne y la lasagna. El catalán eligió la forma -ny- que se exhibe en el nombre del territorio propio de esa lengua: Catalunya. El portugués, la forma -nh- en la que la h muda indica que la ene anterior no se pronuncia tal cual, (del mismo modo que adoptó -lh- para representar la palatalización lateral): toalha de banho.
El castellano prefirió desde el inicio la -nn- (aunque alternaba con las formas anteriormente indicadas) que los escribanos abreviaban con una ene y una raya encima y que al cortar la palabra, al final de la línea, por la sílaba que la contenía lo hacían separando el dígrafo: dan-no (daño). Esa raya fue ondulándose, quizá por razones estilísticas y, a partir del Renacimiento, se empieza a considerar como una letra independiente y a olvidarse su origen como abreviatura.
El inglés también ha aceptado la ñ en algunos préstamos del español: cañón, piñata, jalapeño…
Realmente, la rayita que se ponía sobre la n no era más que la segunda n, que seguramente por motivos taquigráficos o simplemente por ahorro de papel, tinta o tiempo, se abrevió de esa forma, ya que de siempre los españoles fuimos muy poco dados al uso de consonantes geminadas (como prueba de ello, la secuencia -ss- se simplificó en -s-: fortíssimo > fortísimo; massa > masa).
Una vez sabido el origen de “nuestra eñe”, quisiera hacer una breve reflexión sobre su uso, frente al de la secuencia -ny- del catalán. Como ya han leído, el catalán emplea la secuencia -ny- para el mismo sonido que representa la eñe castellana. Así pues, en castellano escribimos Cataluña, mientras que en catalán —que, recordemos, no es un dialecto del español, sino una lengua con un origen común— se escribe Catalunya. Hasta aquí todos de acuerdo.
Sin embargo, es frecuente encontrar lo que a mi modo de ver es una falta de coherencia y cohesión textual. Si bien, según lo que he investigado, ni la RAE ni ningún manual de estilo se pronuncian al respecto, emplear la grafía Catalunya en un texto escrito en castellano (o español) debería considerarse incorrecto, pues, en primer lugar, la secuencia -ny- no existe en castellano; en segundo lugar, emplear esta grafía es igual de incoherente —recordemos nuevamente que el catalán es un idioma distinto al castellano del mismo modo que lo es el inglés o el chino— que emplear las formas originales London o New York (por poner un ejemplo), en vez de las castellanizadas Londres o Nueva York. Así pues, si a nadie se le ocurre escribir “Me voy a London”, sino “Me voy a Londres”, tampoco debería escribirse “Me voy a Catalunya”, sino “Me voy a Cataluña”.
“Origen de la eñe y una breve reflexión”, de delcastellano.com
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31 de Julio del 2009 a las 10:46 pm
Muchas gracias por citar nuestro blog y nos alegramos de que te haya parecido interesante nuestro artículo sobre la ñ.
Siempre es gratificante que se reconozca el trabajo citando la fuente, lo cual, en internet, suele ser muy raro.
Un saludo.
6 de Agosto del 2009 a las 3:08 pm
Un placer, Esopo. Al César lo que es del César
15 de Agosto del 2009 a las 12:21 pm
La ñ no es solo un distintivo de la lengua española, sino una letra que posee un diseño especial, tanto q a veces se utiliza solo la linea ondulada como distintivo de algo español, un ejemplo actual de esto es el logotipo del Plan E del gobierno.
14 de Septiembre del 2009 a las 10:21 pm
Muy interesante el artículo. Ahora que mencionas lo incorrecto que es mezclar dos idiomas (“Me voy a London”), he recordado la manía que tiene la gente de escribir USA en vez de EE.UU.
Saludos
4 de Diciembre del 2009 a las 10:34 am
Muy interesante. Me hace pensar en las clases de filologia romanicas que tuve en la universidad. Me pregunto si la nasalizacion tiene que ver con el tilde que se pone en la “o” o “a” portuguesas quando hay nasalizacion. Que opinan?
25 de Enero del 2010 a las 12:24 pm
Qué razón tienes sobre la tontería que es decir ‘me voy a Catalunya’ o, por seguir con los ejemplos, ‘me voy a A Coruña’. Me salgo del tema de la eñe, pero es que los nacionalismos o las falsas tolerancias degradan el uso de los idiomas. No es ningún desprecio al gallego o al catalán, etc., pues es lógico que quien emplee estas lenguas utilice la forma propia para referirse a los topónimos, pero que no pretendan imponer los suyos al castellano.
Por cierto, el otro día leí en un blog (no recuerdo cuál) unas tonterias acerca de que cuando se habla y se escribe hay que decir, por ejemplo, “queridos padres y madres…”, o “…ayer los cirujanos y las cirujanas de este hospital…”. Era de alguien un tanto feminista, me parece, pero ¿no es absurdo? ¿Tienes alguna entrada que trate este tema de los genéricos? Muchas gracias.
27 de Enero del 2010 a las 2:30 pm
Álvaro, aquí tienes lo que dice la RAE al respecto: http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?clave=g%E9nero&origen=RAE#2
“en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» (Excélsior [Méx.] 5.9.96). Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; En las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: Marca de incorrección.las y los ciudadanos.”
11 de Febrero del 2010 a las 7:21 am
nunca pensé que la “eñe” saldría así al mundo real! jaja