Origen de la expresión “la suerte está echada”
Quien más quien menos habrá usado o al menos oído esta expresión: “la suerte está echada” (echada sin h, del verbo echar). Se utiliza cuando se ha hecho algo que implica un punto de no retorno; una vez hecho, no hay vuelta atrás.
Esta frase es de Julio César, y la dijo justo después de cruzar el río Rubicón con sus legiones. Este acto, el de cruzar un ejército el Rubicón, no era para nada trivial, y esto viene dado por lo siguiente (citando un par de trozos de la Wikipedia):
El río tenía especial importancia en el derecho romano porque a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas.
Marcaba el límite del poder del gobernador de las Galias y éste no podía -sino ilegalmente- adentrarse en Italia con sus tropas. La noche del 11 al 12 de enero de 49 adC, Julio César se detuvo un instante ante el Rubicón atormentado por las dudas: cruzarlo significaba cometer una ilegalidad, convertirse en criminal, enemigo de la República e iniciar la guerra civil.
Ante las dudas y los temores de cruzar el Rubicón y convertirse ellos mismos en enemigos de Roma, César cruzó él mismo el pequeño río para dar valor a sus hombres. Una vez en el otro lado, gritaría, si es que de verdad lo hizo, la famosa frase alea iacta est (iacta mejor que jacta, pues la j no existía en el latín de la época), que viene a significar la famosa “la suerte está echada”. Si algo malo había de pasar por cruzar el Rubicón, ya tenía que ocurrir indefectiblemente al haber cruzado César, por lo que no había motivo para que sus hombres no lo cruzaran.
Es interesante detenernos brevemente en el significado de las palabras:
- alea vendría a traducirse por “suerte”; de aquí provienen palabras españolas como “aleatorio”.
- iacta equivale al “echada”; de la misma raíz que esta palabra, vienen algunas como “eyectar” (que significa “expulsar”) o incluso “eyacular”.
Sin embargo, el historiador y biógrafo Plutarco de Queronea, en sus Vidas paralelas, indica que no pronunció esta frase en latín, sino que lo que hizo fue citar al comediógrafo griego Menandro: ἀνερρίφθω κύβος (que se leería más o menos *anerrífzo kýbos), que vendría a significar algo como “que el dado haya sido tirado”, en clara alusión al comienzo de un juego de dados, haciendo una comparación entre lanzar los dados y cruzar el Rubicón.
El hecho de que lo dijera en griego viene dado por la costumbre que había entre los romanos nobles y cultos (como Julio César) de aprender, leer y hablar griego; esta fascinación por la lengua griega les llevaba muchas veces a, en momentos muy importantes de máxima excitación o inspiración, hacer citas de autores griegos para expresar sus sentimientos, cuando el latín no les resultaba suficiente. De hecho, se dice que cuando fue asesinado, entre otros, por su hijo adoptivo Bruto, César no le dijo “tu quoque, fili mi? (¿tú también, hijo mío?)”, sino su equivalente en griego. Dos momentos importantísimos de su vida que expresó en griego.
“Origen de la expresión “la suerte está echada”“, de delcastellano.com
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4 de Julio del 2008 a las 5:06 pm
Me resulta sorprendente que un sitio como este cometa un error muy común últimamente como es utilizar el verbo ESCUCHAR en vez de OÍR, porque NO son SINÓNIMOS;
Escuchar: Prestar atención a lo que se oye.
Oír: Percibir con el oído los sonidos.
Los sordos escuchan, pero no oyen.
Un saludo.
5 de Julio del 2008 a las 7:11 pm
rafa, tienes razón. Lo corrijo. Muchas gracias.
16 de Septiembre del 2009 a las 7:48 pm
Y despues de todo el trabajo que haceis, la gente sigue sin saber diferenciar hechar de echar
3 de Noviembre del 2009 a las 4:04 pm
Muy interesante. Me encontré esta página buscando una traducción para “all bets are off”, que no es exactamente lo mismo, pero si una opción.
7 de Enero del 2010 a las 2:15 pm
Rafa, tambien incurres en un error, segun lo que escribes.
Si “escuchar” es prestar atencion a lo que se OYE, y oir es percibir sonidos, ergo, los sordos no pueden escuchar (ya que no pueden oir)….
12 de Enero del 2010 a las 10:23 am
Nunca me habia parado a pensarlo, pero subjetivamente suena a los tiempos romanos, a esclavo en el coliseo.