¿Por qué palabras como “poeta” y “problema” son masculinas?
El castellano es una lengua que, por lo general, marca los géneros con -o para el masculino (niño) y con -a para el femenino (niña); por supuesto, también hay otra serie de desinencias que corresponden a un género u otro como, por ejemplo, -ción para el femenino (la variación, la canción…). En este aspecto es un idioma muy sencillo, al contrario que otros como el alemán, que no siguen ninguna regla fija.
Sin embargo, hay una serie de palabras que no siguen la regla “-o = masculino” y “-a = femenino”. Del primer caso tenemos, por ejemplo, mano, que es una palabra femenina (la mano). Del segundo tenemos una lista bastante grande de palabras. Son muchas terminadas en -ta (el poeta, el analista, el ciclista, el futbolista…) y en -ema (el problema, el poema, el fonema, el teorema, el tema…). La cuestión es: ¿por qué?
Estos sufijos pasaron al latín como tales (-ta y -ema) a partir del griego (-τής y -ημα, que se leerían -tés y -ema, respectivamente). El primer sufijo, -τής, venía a significar “el que hace”, y se usaba en masculino. El segundo, -ημα, designaba el resultado de la acción verbal; por ejemplo: de la acción de ποιέω (se lee poiéo y significaba hacer y por extensión hacer canciones) deriva la palabra ποίημα, es decir, poema; en griego y en latín era de género neutro, que en español siempre pasa a masculino.
Hay que señalar que el hecho de que estas palabras sean masculinas no tiene nada que ver con otros usos anormales como el hacha o el águila, que sí son femeninos (el hacha oxidada y el águila blanca). También hay que tener en cuenta que, aunque la palabra termine en -a, al ser masculina, debe concordar en género masculino: el poeta listo, un problema gordo…
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17 de Octubre del 2008 a las 11:06 pm
Hola, Senores Entiedo todo estoy interesado en encontrar una lista de estas palabras. ? Es posible?
Gracias
Saludos
Ali Jose
25 de Enero del 2009 a las 9:40 pm
[...] -Sobre por qué esta palabra, aun terminando en -a, se usa para el masculino (y obviamente para el femenino), ver este artículo.- [...]
2 de Octubre del 2009 a las 12:07 pm
Me indigna el afán de las feministas de apropiarse de la letra A para las mujeres. Gracias por darme argumentos para impedir su chantaje moral, para no sentirme un intolerante retrógrado que no ve sentido en su cruzada contra el sexismo del idioma español.
Por otro lado, pero en relación con lo anterior, en mi opinión, la denominación legal de la violencia contra las mujeres como violencia de género dejó en muy mal lugar a la Real Academia Española, que no fue capaz de imponer su racional criterio en el uso oficial del lenguaje. ¿De que sirve una institución así si no se la respeta? Los académicos debieron haber dimitido en masa, pero, como siempre, ándeme yo caliente y ríase la gente.