del castellano
Origen, historia y anécdotas del castellano
Reflexiones sobre “agonizar”
Publicado el 12 de Febrero del 2008 en la categoría de Etimología | Sin comentariosEn castellano tenemos el verbo agonizar, heredado del griego a través del latín. Veamos lo que dice la RAE sobre él:
agonizar.
(Del b. lat. agonizare, y este del gr. ἀγωνίζεσθαι, combatir, luchar).1. intr. Dicho de un enfermo: Estar en la agonía.
2. intr. Dicho de una cosa: Extinguirse o terminarse.
3. intr. Sufrir angustiosamente.
4. intr. desus. Perecerse por algo, desearlo vivamente, luchar por conseguirlo.
5. tr. coloq. Molestar a alguien con instancias y prisas. Déjame estar, no me agonices.
6. tr. p. us. Auxiliar al moribundo o ayudarle a bien morir.
Vemos que la palabra se relaciona claramente con la muerte, más concretamente con los momentos antes de ésta, con cierto matiz de “morir con sufrimiento”. Sin embargo, en la sección etimológica del DRAE, vemos que originariamente, en griego, este verbo significaba nada más y nada menos que lucha, combate. De hecho, en castellano quedan residuos de este significado primario, como, por ejemplo, el adjetivo agónico, sobre el que la RAE escribe lo siguiente:
¿Por qué al español se le dice también castellano?
Publicado el 6 de Febrero del 2008 en la categoría de Historia | 1 comentarioEn muchas ocasiones se discute entre amigos o compañeros sobre si el término español es correcto para referirse al idioma que se habla en España y muchos otros países (sobre todo sudamericanos), o si es castellano el correcto para designar a nuestro idioma, o si español es sólo el “español de España”, o el castellano sólo el “español de Castilla”. Seguro que hay más combinaciones posibles y que todos hemos debatido en alguna ocasión. La RAE, en su Diccionario panhispánico de dudas, aclara esta cuestión de forma bastante clara y concisa:
Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada.
El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.).
Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región.
En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.
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¿Por qué palabras como “poeta” y “problema” son masculinas?
Publicado el 5 de Febrero del 2008 en la categoría de Etimología | Sin comentariosEl castellano es una lengua que, por lo general, marca los géneros con -o para el masculino (niño) y con -a para el femenino (niña); por supuesto, también hay otra serie de desinencias que corresponden a un género u otro como, por ejemplo, -ción para el femenino (la variación, la canción…). En este aspecto es un idioma muy sencillo, al contrario que otros como el alemán, que no siguen ninguna regla fija.
Sin embargo, hay una serie de palabras que no siguen la regla “-o = masculino” y “-a = femenino”. Del primer caso tenemos, por ejemplo, mano, que es una palabra femenina (la mano). Del segundo tenemos una lista bastante grande de palabras. Son muchas terminadas en -ta (el poeta, el analista, el ciclista, el futbolista…) y en -ema (el problema, el poema, el fonema, el teorema, el tema…). La cuestión es: ¿por qué?
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¿Por qué “hueso” y “huevo” llevan hache, pero “óseo” y “oval” no?
Publicado el 3 de Febrero del 2008 en la categoría de Ortografía | Sin comentarios
Ésta es una pregunta que seguramente se habrá hecho todo el mundo: ¿por qué hueso, huevo, huelo (de oler), etcétera llevan h, mientras que óseo, oval, oler, etcétera no la llevan?
La respuesta, como muchas veces, proviene de la evolución del latín al castellano actual y su proceso de formación a través de la Edad Media.
Como se puede ver, las palabras que llevan h tienen detrás el diptongo ue, mientras que las palabras que no llevan h empiezan por o. La raíz original latina de todas estas palabras es la que empieza con o, que en castellano ha diptongado en ue.
Durante la Edad Media, una vez que el diptongo ue ya se había formado, se cogió la costumbre de escribir delante de las palabras que empezaban por ue una h para evitar que la u se confundiera con una v, dando lugar a lecturas incorrectas como *veso (hueso), *vevo (huevo), *velo (huelo), etc., pues era común usar indistintamente la u con su función vocálica (u) o consonántica heredada del latín (v).
Bibliografía: Ortografía de la lengua española (1999)
El origen de la palabra “maratón”
Publicado el 3 de Febrero del 2008 en la categoría de Etimología | Sin comentariosTodo el mundo sabe lo que es un maratón. Echemos un vistazo a lo que dice la RAE:
maratón.
(De Maratón, gr. Μαραθών, lugar a 42 km de Atenas, distancia que recorrió un soldado griego, en el año 490 a. C., para comunicar la victoria sobre los persas).
1. m. En atletismo, carrera de resistencia en la que se recorre una distancia de 42 km y 195 m. U. t. c. f.
2. m. Competición de resistencia. Un maratón de baile. U. t. c. f.
3. m. Actividad larga e intensa que se desarrolla en una sola sesión o con un ritmo muy rápido. Maratón de cine. Estaba muy cansado después del maratón de entrevistas. U. t. c. f.
Extendámonos un poco más:
Origen de la expresión * “por huevos”
Publicado el 3 de Febrero del 2008 en la categoría de Etimología | 1 comentarioSeguro que todos hemos escuchado o incluso utilizado expresiones tales como * “por huevos” o incluso la aparentemente sin sentido * “es huevos”. El origen de esta expresión nada tiene que ver con las aves, ni tampoco con los genitales masculinos.
En latín existía una expresión bastante común, opus + verbo sum (ser/estar), por ejemplo “opus est”, que venía a significar “es necesario” o “hay necesidad”.
Durante la Edad Media, mientras se formaba el castellano actual, la palabra opus latina evolucionó a uebos: la o inicial diptongó en ue, la p intervocálica se hizo sonora y se convirtió en b y la u se abrió en o.
Por tanto, la grafía correcta de esta expresión en origen arcaizante es uebos, como indica la RAE:
uebos.
(Del lat. ŏpus, necesidad).
1. m. ant. Necesidad, cosa necesaria. Uebos me es. Uebos nos es. Uebos de lidiar.
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