del castellano
Origen, historia y anécdotas del castellano
Reflexiones sobre la raíz indoeuropea del verbo “ver”
Publicado el 21 de Febrero del 2009 en la categoría de Etimología | 4 comentariosComo ya vimos hace tiempo, el español, así como la mayoría de lenguas del mundo, procede de una hipotética lengua primitiva llamada proto-indoeuropeo. Hoy haremos unas breves pero curiosas reflexiones sobre el verbo indoeuropeo para ver, cuya raíz se ha convenido que es *weid-. El verbo ver, como digo, nos ha llegado desde el indoeuropeo a través del latín videre (debemos leer la v como u).
Tomemos las dos primeras acepciones del DRAE para nuestro artículo:
1. tr. Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz.
2. tr. Percibir algo con cualquier sentido o con la inteligencia.
En principio, ver significa percibir algo por los ojos, aunque también puede ser a través de la inteligencia, aunque tanto en español como en latín se refiere sobre todo a lo que se percibe a través de los ojos.
Ahora fijémonos en el verbo ver en griego antiguo:ἰδεῖν (ideín). Aunque pueda no parecerlo, tiene la misma raíz indoeuropea que el verbo latino videre, que recordemos que es *weid-. En griego, el sonido w (representado por v o u en latín) a comienzo de palabra tiende a perderse, y es el caso del verbo ἰδεῖν (ideín), que debería haber sido ϝἰδεῖν (wideín).
La forma de perfecto de ἰδεῖν es οἶδα (oída), que, en principio, debería significar “he visto” o “vi”, pero es curioso que significa “sé”, del verbo “saber”, en presente. Es decir, los griegos consideraban que como consecuencia de haber visto en el pasado, uno sabe en el presente.
Esta característiza no sólo se da en griego, sino que también la podemos encontrar en alemán, en el que existe el verbo wissen (saber), que claramente tiene la misma raíz indoeuropea de la que ya hemos hablado. Algo parecido ocurre con el adjetivo inglés wise (sabio).
“Reflexiones sobre la raíz indoeuropea del verbo “ver”“, de delcastellano.com
Errores frecuentes con las tildes
Publicado el 31 de Diciembre del 2008 en la categoría de Errores comunes | 72 comentariosAunque quizás con esta entrada nos alejamos un poquito de la temática general del blog, creo que es interesante hacer una lista con los errores más frecuentes a la hora de colocar (o no) las tildes. Dado que soy un lector bastante frecuente de blogs —la mayoría escritos por gente sin estudios periodísticos, filológicos o relacionados—, me he encontrado en muchas ocasiones con gran cantidad de faltas ortográficas. Algunas de ellas flagrantes, mientras que otras eran más comprensibles. Las primeras no las trataré, pues para eso no hay más que estudiarse las reglas básicas de acentuación.
- esto, eso, aquello. No es difícil encontrarse estos pronombres escritos con tilde, es decir, ésto, éso, aquéllo. La tilde es totalmente incorrecta, y la causa más frecuente es una falsa (aunque razonable) analogía con los pronombres éste, ése, aquél y sus correspondientes femeninos, que pueden llevar tilde diacrítica para diferenciarlos de sus funciones más propias de demostrativo (le di un caramelo a este niño; le di un caramelo a éste). Esto, eso y aquello nunca pueden llevar tilde, ya que nunca se pueden confundir con la función de demostrativo.
- ti. Por falsa analogía a mí, que lleva tilde para diferenciarlo del mi posesivo (mi casa [posesivo]; dámelo a mí [pronombre]), se suele caer en ultracorrección y acentuar el ti. Esta tilde es absolutamente incorrecta, pues no se puede confundir jamás con el posesivo de segunda persona (tu casa; te lo dieron a ti).
- porque, porqué, por que, por qué. Dejando a un lado el hecho de que casi nadie distingue entre cuándo van separados o juntos, explicaremos brevemente cuándo llevan tilde y cuándo no.
- porque. Todo junto y sin tilde es un nexo causal, es decir, se utiliza cuando damos la razón de algo; es el equivalente al because inglés (comí porque tenía hambre; I ate because I was hungry).
- porqué. Todo junto y con tilde es una palabra que se suele usar de forma totalmente incorrecta; es curioso, ya que mucha gente la emplea para darse un aire culto, pero caen en su propia trampa y quedan mal por emplearla erróneamente. Esta palabra es un sustantivo, y sólo se utiliza cuando es totalmente reemplazable por motivo o alguna palabra similar: dime el porqué de tu queja > dime el motivo de tu queja (correcto); yo sabía el porqué no vino > yo sabía el motivo no vino (incorrecto: en la comprobación vemos que falta algo, pues no suena bien).
- por que. Separado y sin tilde se utiliza simplemente cuando tenemos un verbo que rige la preposición por y una oración subordinada introducida por que: recé por tu alma > que tu alma se salve > recé por que tu alma se salvara.
- por qué. Separado y con tilde se utiliza como pregunta, ya sea directa (¿Por qué te fuiste?) o indirecta (No entiendo por qué te fuiste). No debe confundirse con el porqué, junto y con tilde, anterior.
- que, qué. Aunque los errores no son tan frecuentes como con los casos anteriores (y normalmente basta un libro de lengua española de E.S.O. o Bachillerato para evitar errores), querría aclarar un error muy frecuente. Según las explicaciones que dan muchos profesores, qué lleva tilde cuando va en una oración interrogativa o exclamativa. Esto, en un principio, es correcto (¿Qué decías?, ¡Qué locura!). Sin embargo, este truco de la abuela no siempre funciona, ya que pueden darse situaciones como las siguientes: ¡Que te calles! < ¡Te he dicho que te calles! (sería incorrecto ¡Qué te calles!) o ¿Que quieres más dinero? < ¿Me estás diciendo que quieres más dinero? (sería incorrecto ¿Qué quieres más dinero?).
- Monosílabos¹. Aunque por norma los monosílabos no se acentúan, hay 8 palabras, y sólo estas 8, que sí. Por tanto, hay que tener cuidado y no acentuar palabras como di (Te di un regalo), des (No me des la brasa), das (Nunca me das nada), dio (Me dio las gracias), fue (Fue Pedro el que lo hizo; Pedro fue al campo), fe (Ten fe en mí), pie y su plural pies (Me duelen los pies), aunque los compuestos como puntapié o ciempiés —por ser polisílabas agudas acabadas en vocal o en -s— sí la llevan, etc., que nunca llevan tilde.
- él, pronombre personal, frente a el, artículo. [Ejemplo: Él es el ganador.]
- dé, del verbo dar, frente a de, preposición. [Ejemplos: Que nadie te dé gato por liebre; Es el hijo de Pedro.]
- té, sustantivo, con el significado de “infusión”, frente a te, pronombre. [El plural también lleva tilde: tés.]
- sé, del verbo ser [o saber], frente a se, pronombre. [Ejemplos: ¡Sé valiente!; Sé que es mentira; Se vende.]
- tú, pronombre personal, frente a tu, pronombre posesivo. [Ejemplos: ¡Así que eras tú!; Tu perro está ladrando.]
- sí, afirmación, frente a si, conjunción. [La nota musical si tampoco lleva tilde. Ejemplos: Sí, quiero; Te daría si tuviera.]
- más, adverbio de cantidad, frente a mas [(equivalente a pero)], conjunción. [Ejemplos: Echa más carbón; Dos más dos son cuatro; Estudié, mas no aprobé.]
- [mí, pronombre personal tónico, frente a mi, adjetivo posesivo. Ejemplos: Dámelo a mí; Mi carro me lo robaron.]
- Adverbios con -mente. En español se pueden formar adverbios de modo a partir de adjetivos, añadiéndoles el sufijo -mente a la forma femenina (rico, rica > ricamente; absoluto, absoluta > absolutamente). Estos adverbios forman palabras que, realmente, tienen dos acentos tónicos (uno en el propio adjetivo y otro en la primera e del sufijo). Sin embargo, sólo se acentúan si el adjetivo original lleva tilde: fantástico > fantásticamente.
- Pronombres enclíticos. Los pronombres enclíticos son, en resumen, aquéllos que se escriben junto al verbo (dale un regalo). Cuando se juntan dos pronombres al verbo (de objeto directo y de objeto indirecto), se tiende a acentuar, incorrectamente, la palabra como aguda: dameló > lo correcto es dámelo (ya que es esdrújula).
- Palabras como examen o imagen. Seguramente porque las formas plurales son esdrújulas (exámenes, imágenes), y por tanto se acentúan siempre, se suele caer en el error de acentuar palabras que, en singular, son llanas y no llevan tilde según las normas básicas de acentuación: examen e imagen no llevan tilde, así de sencillo.
- solo y sólo. Aunque la RAE acepta el uso de solo sin tilde en su acepción de adverbio, algunos “clásicos” prefieren usarla. El problema es saber distinguir cuándo puede llevar tilde y cuándo no debe llevarla. Sólo puede escribirse con tilde cuando tiene función de adverbio (y por tanto es sustituible por solamente, sin tilde, ojo); ejemplo: sólo quiero un café > solamente quiero un café. Solo no lleva tilde cuando funciona como adjetivo; para comprobarlo, basta con cambiar el sustantivo al que se refiere por femenino (en cuyo caso solo pasa a sola) para ver que, efectivamente, funciona como adjetivo, y no como adverbio; ejemplos: quiero un café solo; el fotógrafo está solo ante el peligro > la fotógrafa está sola ante el peligro.
- aun y aún. La entrada del DRAE es bastante vaga al respecto y es conveniente aclararlo. El uso más común de aún es con tilde, es decir, cuando es intercambiable por todavía; ejemplo: aún está enfermo > todavía está enfermo. Aun, sin tilde, se emplea cuando es intercambiable por incluso/hasta o por ni siquiera; ejemplos: te daré 100 duros, y aun 200 si los necesitas > te daré 100 duros, y hasta 200 si los necesitas > te daré 100 duros, e incluso 200 si los necesitas; no tengo ni aun la mitad de lo que me pides > no tengo ni siquiera la mitad de lo que me pides. Por otra parte, en la expresión aun así, aun no lleva tilde, ya que es sustituible por incluso/hasta; ejemplo: me dijo que me odiaba y aun así le di un beso > me dijo que me odiaba e incluso así le di un beso > me dijo que me odiaba y hasta así le di un beso.
- Participios de la 3.ª conjugación en -uido. Por una incorrecta analogía con los participios de la 2.ª conjugación (atraer > atraído) y de la 3.ª en -eído (reír > reído), que sí llevan tilde para marcar el hiato que se forma, se suele acentuar los participios o cualquier otra palabra acabada en -uido, que, realmente, no lleva tilde, ya que la u se considera que actúa como semivocal/semiconsonante, por lo que es un monoptongo; ejemplos: destruir > destruido; imbuir > imbuido; se ve muy claro en un sustantivo como ruido.
Me gustaría seguir agrandando la lista con más errores frecuentes y que sea interesante explicar, así como agrandar la lista de ejemplos de monosílabos que no llevan tilde pero que se suelen acentuar erróneamente. Espero sugerencias en los comentarios de la entrada.
¹ Lista extraída de Wikipedia, con anotaciones propias entre corchetes.
El siniestro lado y la izquierda
Publicado el 25 de Diciembre del 2008 en la categoría de Etimología | 6 comentariosHoy en día, cuando empleamos la palabra siniestro, lo más probable es que pensemos en “Avieso y malintencionado; Infeliz, funesto o aciago” (DRAE). Sin embargo, también es la palabra culta para denominar el lado izquierdo: “Dicho de una parte o de un sitio: Que está a la mano izquierda” (DRAE). De hecho, éste era el significado originario del latín sinister, sinistri; simplemente era el antónimo de dexter, dextra (derecha). Haciendo un poco de memoria, nos vendrá a la cabeza la frase española “a diestro y siniestro”, que no es otra cosa que “a derecho e izquierdo”, es decir, “Sin tino, sin orden, sin discreción ni miramiento” (DRAE).
Aunque hay mucha etimología popular alrededor de esta palabra, lo más probable es que el paso de significar “izquierda” a “avieso y malintencionado; infeliz, funesto o aciago” fuera algún tipo de sinécdoque o metáfora. Se baraja la posibilidad, que a mí me parece la más acertada, de que en “Roma los augurios eran positivos o negativos en función del lado derecho o izquierdo, respectivamente, por donde se ejecutaba el vuelo de las aves (aunque, según los rituales, unas veces la izquierda, otras la derecha eran el signo favorable)”¹. Así pues, si los malos augurios eran aquellos en los que las aves venían por la izquierda, una metáfora para referirse a algo malo es nombrar el lado por el que vienen los malos augurios, es decir, el lado siniestro.
Como ya hemos dicho, hoy en día este adjetivo tiende a implicar algo malo, aunque aún se puede utilizar con su significado original (es decir, izquierda), o incluso hacer pequeños juegos de palabras en el que pueda significar ambas cosas al mismo tiempo, como quizás quiso hacer Pérez Galdós en La Fontana de Oro: “En el siniestro lado tenía una grande y muy negra verruga, que asemejaba un exvoto puesto en el altar de su cara por la piedad de un católico”.
Como siempre se tiende a hacer un tabú de todo aquello que pueda sonar mal, el español acabó por dejar casi en desuso el adjetivo siniestro con el significado de “izquierda”, y lo reemplazó por el vascuence ezkerra, que se adecuó al español como izquierda.
El error común del pretérito perfecto simple del indicativo
Publicado el 16 de Noviembre del 2008 en la categoría de Errores comunes | 8 comentariosHay un error bastante extendido, tanto en la lengua hablada como en la escrita, que comete un gran número de personas, casi independiente de su nivel cultural. Este error se da en el pretérito perfecto simple.
Conjuguemos el verbo amar: yo amé, tú amastes, él amó, nosotros amamos, vosotros amasteis, ellos amaron.
¿Lo has encontrado? El error está arriba. Vuelve a repasar la conjugación. Efectivamente, la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple del modo indicativo no lleva s; es decir, sería tú amaste.
¿Cómo es esto? La causa de este error es una analogía incorrecta con el resto de segundas personas del singular del resto de los tiempos verbales, que sí llevan la s final.
¿Por qué el pretérito perfecto simple no lleva s final? Ya en latín, este tiempo verbal tenía unas desinencias propias independientes de la mayoría de los tiempos. Así, la conjugación en latín sería:
- amavi
- amavisti
- amavit
- amavimus
- amavistis
- amaverunt (también amavere)
La sílaba -vi- fue sincopándose (desapareciendo), dando lugar a nuestro actual pretérito perfecto simple:
- amé
- amaste
- amó
- amamos
- amasteis
- amaron
Por tanto, y en resumen: la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple del indicativo no lleva la s final. Si aún no lo crees, puedes comprobarlo tú mismo en esta tabla del DRAE.
“El error común del pretérito perfecto simple del indicativo“, de delcastellano.com
Los dragones, las serpientes y la etimología
Publicado el 22 de Octubre del 2008 en la categoría de Etimología | 5 comentariosEn español, así como en la mayoría de las lenguas modernas, un dragón es un ser distinto a una serpiente, aunque tienen cierta similitud. Veamos qué dice el DRAE al respecto:
dragón.
(Del lat. draco, -ōnis, y este del gr. δράκων).1. m. Animal fabuloso al que se atribuye forma de serpiente muy corpulenta, con pies y alas, y de extraña fiereza y voracidad.
Efectivamente, en la actualidad, un dragón suele referirse a estos seres fantásticos, casi mitológicos, rojos o verdes y que escupen fuego por la boca. Sin embargo, para los griegos, un δράκων (drákon) no era otra cosa que una serpiente.
Sería más adelante cuando el dragón pasaría a convertirse en ese ser mucho más monstruoso con alas. Es curioso que en cientos de culturas, siempre han existido enfrentamientos de héroes contra dragones, como los típicos caballeros medievales que deben matar al dragón para rescatar a la doncella, la matanza de la serpiente Pitón a manos de Apolo, o incluso la lucha de San Jorge contra el dragón.
Una vez que tenemos claro que, en un principio —hace por lo menos 3000 años— un dragón era exactamente lo mismo que una serpiente como las que podemos ver en el campo, veamos de dónde proviene el vocablo griego δράκων, desde el que, a través del latín, ha llegado nuestra palabra dragón.
Sigue leyendo “Los dragones, las serpientes y la etimología”…
Etimología de la palabra “precipicio”
Publicado el 12 de Octubre del 2008 en la categoría de Etimología | 2 comentariosComo siempre, echemos un vistazo al DRAE:
precipicio.
(Del lat. praecipitĭum).1. m. Despeñadero o derrumbadero por cuya proximidad no se puede andar sin riesgo de caer.
2. m. Despeño o caída precipitada y violenta.
3. m. Ruina espiritual.
Observando un poco, vemos que la palabra latina praecipitium está formada por dos partes: prae- y -cipitium. La primera parte es nuestro actual prefijo pre-, que “significa anterioridad local o temporal, prioridad o encarecimiento” (DRAE). Hay cientos de palabras castellanas con este prefijo: la misma prefijo (afijo que va antepuesto), prehistoria (antes de la historia, es decir, antes de todo documento escrito), prejuicio (juzgar de las cosas antes del tiempo oportuno [DRAE]), etc. La segunda parte, -cipitium, está relacionada con la palabra latina para cabeza: caput, capitis, cuya raíz aún pervive en español en palabras como decapitar (cortar la cabeza) e incluso capitán (el que está en cabeza de una tropa, el que la dirige), entre otras muchas.
Por tanto, un precipicio no es ni más ni menos que aquel sitio por el que si uno se cae, lo hará con la cabeza por delante. Para reflejarlo de forma más gráfica y dejarlo claro, veamos un epigrama del poeta romano Catulo:
CV. ad Mentulam
Mentula conatur Pipleium scandere montem:
Musae furcillis praecipitem eiciunt.
Y a continuación la traducción de Antonio Ramírez de Verger (Alianza Editorial):
105. ¡Mamurra, poeta!
Méntula quiere escalar la montaña de Pipla:
las Musas, a horcazos, lo arrojan de cabeza de allí.
“Etimología de la palabra “precipicio”“, de delcastellano.com
Etimología de “Occidente”, “Oriente”, “Septentrión” y “Meridión”
Publicado el 5 de Octubre del 2008 en la categoría de Etimología | 1 comentarioEstas palabras designan los puntos cardinales: Occidente es el Oeste; Oriente, el Este; Septentrión, el Norte; Meridión, el Sur. Estas palabras de origen latino han acabado siendo sustituidas, en la mayoría de las ocasiones, por las palabras de origen germánico Oeste (West), Este (East), Norte (North) y Sur (Suth, actualmente South), aunque aún se siguen usando con más o menos frecuencia Occidente y Oriente con los siguientes significados, tal y como indica el DRAE:
occidente.
(Del lat. occĭdens, -entis, part. act. de occidĕre, caer).
1. m. Oeste (‖ punto cardinal).
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. m. oeste (‖ región situada en la parte oeste).
3. m. oeste (‖ lugar situado al oeste de otro).
4. m. Conjunto formado por los Estados Unidos y diversos países que comparten básicamente un mismo sistema social, económico y cultural.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
oriente.
(Del lat. orĭens, -entis, part. act. de orīri, aparecer, nacer).
1. m. Este (‖ punto cardinal).
2. m. Asia y las regiones inmediatas a ella de Europa y África.
¶ ORTOGR. Escr. con may. inicial.
3. m. Brillo especial de las perlas, que les da valor.
4. m. Astr. Horóscopo o casa primera del tema celeste.

De estas cuatro palabras, quizás las etimologías más interesante sean las de Occidente y Oriente, relacionadas entre sí.
Sigue leyendo “Etimología de “Occidente”, “Oriente”, “Septentrión” y “Meridión””…
Etimología de la palabra “idiota”
Publicado el 6 de Julio del 2008 en la categoría de Etimología | 6 comentariosIdiota es una palabra que hoy en día se usa más que nada como un insulto, según el DRAE para referirnos a alguien “Engreído sin fundamento para ello”. Sin embargo, muy poco tiene que ver esto con el origen etimológico de la palabra, que llegó al español a través del latín idiota, idiotae, desde el original griego ἰδιώτης (*idiótes). Sobre por qué esta palabra, aun terminando en -a, se usa para el masculino (y obviamente para el femenino), ver este artículo.
En este adjetivo encontramos la raíz ἴδιος (*ídios), que en griego era lo privado, lo particular, lo personal. Con esta misma raíz tenemos otros sustantivos como idiosincrasia (DRAE: “Rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad”) e incluso idioma (DRAE: “Del lat. idiōma, y este del gr. ἰδίωμα, propiedad privada. Lengua de un pueblo o nación, o común a varios”).
Por tanto, en principio, el idiota era simplemente aquél que se preocupaba sólo en sí mismo, de sus intereses privados y particulares, sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos. Pronto esta palabra se convirtió en un insulto, ya que en la Antigüedad grecorromana la vida pública era de gran importancia para los hombres libres. Ser un idiota (como persona preocupada sólo de lo suyo) se convirtió en ser un idiota con la acepción actual, ya que en la democracia era considerado deshonroso no participar de ella.
De hecho, en la corriente estoica se veía como obligación del hombre sabio el ser un hombre público y político, por lo que despreciaban duramente a los epicúreos, para quienes la vida política no era más que una fuente de problemas, sufrimiento y, por tanto, infelicidad.
Origen de la expresión “la suerte está echada”
Publicado el 7 de Mayo del 2008 en la categoría de Historia | 2 comentariosQuien más quien menos habrá usado o al menos oído esta expresión: “la suerte está echada” (echada sin h, del verbo echar). Se utiliza cuando se ha hecho algo que implica un punto de no retorno; una vez hecho, no hay vuelta atrás.
Esta frase es de Julio César, y la dijo justo después de cruzar el río Rubicón con sus legiones. Este acto, el de cruzar un ejército el Rubicón, no era para nada trivial, y esto viene dado por lo siguiente (citando un par de trozos de la Wikipedia):
El río tenía especial importancia en el derecho romano porque a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas.
Marcaba el límite del poder del gobernador de las Galias y éste no podía -sino ilegalmente- adentrarse en Italia con sus tropas. La noche del 11 al 12 de enero de 49 adC, Julio César se detuvo un instante ante el Rubicón atormentado por las dudas: cruzarlo significaba cometer una ilegalidad, convertirse en criminal, enemigo de la República e iniciar la guerra civil.
Ante las dudas y los temores de cruzar el Rubicón y convertirse ellos mismos en enemigos de Roma, César cruzó él mismo el pequeño río para dar valor a sus hombres. Una vez en el otro lado, gritaría, si es que de verdad lo hizo, la famosa frase alea iacta est (iacta mejor que jacta, pues la j no existía en el latín de la época), que viene a significar la famosa “la suerte está echada”. Si algo malo había de pasar por cruzar el Rubicón, ya tenía que ocurrir indefectiblemente al haber cruzado César, por lo que no había motivo para que sus hombres no lo cruzaran.
Es interesante detenernos brevemente en el significado de las palabras:
Sigue leyendo “Origen de la expresión “la suerte está echada””…
En castellano, “bizarro” no significa raro ni extravagante
Publicado el 4 de Mayo del 2008 en la categoría de Errores comunes | 3 comentariosEste adjetivo, bizarro, es de los peores utilizados en la lengua española, y más aún en internet. Basta buscar la susodicha palabra en Google y ver que todos los usos son incorrectos. Por calco semántico del inglés y el francés bizarre, donde sí significa “raro” o “extravagante”, en español se le está queriendo dar este significado, si bien basta con consultar el DRAE para ver que no es ése el significado:
bizarro, rra.
(De it. bizzarro, iracundo).1. adj. valiente (‖ esforzado).
2. adj. Generoso, lucido, espléndido.
En su Diccionario panhispánico de dudas, también la RAE hace hincapié en su verdadero significado y su uso censurable como “raro” o “extravagante”:
bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre. Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.
En resumen: bizarro no significa ni raro ni extravagante, sino valiente, esforzado, generoso, lucido, espléndido, etc. Ciertamente, hay poco más que comentar. Para saber más sobre sus posibles etimologías, merece la pena consultar esta página.
“En castellano, “bizarro” no significa raro ni extravagante“, de delcastellano.com
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